domingo, septiembre 7, 2008, 01:48 AM
Y aquí estoy, de nuevo en mi avioneta... Ahora mismo parece que estoy pasando por una ciudad. Es grande (más que Titicaca). Desde aquí puedo ver las calvas de los señores que van a coger el autobús. No habrá pasado tanto tiempo como creía, los autobuses todavía no pueden volar.Una historia cómo la que me ha pasado acabaría siendo nada sino la guardo en mi libreta. Por eso aprovecho el tiempo de vuelo y el piloto automático para pasarla a limpio, exagerar un poco las cosas (para hacerla más peliculera) y fijarla, así, en los recuerdos. Escribir en un diario es como volver a vivir las cosas pero sufriendo y disfrutando menos.
Mi libreta-diario la compré en una tienda de segunda mano. Luego la hice mía con recortes y pegatinas. Ahora la acabo de convertir en objeto único rellenándola. ¡Vamos allá!:
“Vivía en el Lago Titicaca feliz y tranquila pero también sola y aburrida (...) Maldito viento, por su culpa he perdido todas mis cosas (...) qué divertido es el hombre tocadiscos (...) casi acabo igual, mirando el mar, enterrada en la arena (...) las amigas encadenadas no son muy simpáticas (...) he dicho que NO (...) ella no necesita mi abanico que ahuyenta lo triste (...) me ha gustado ayudar al arreglador pero tengo que seguir mi camino (...) es un buen trabajo esto de ser jueza desganada (...) la mujer misteriosa me da mucha pena (...) ¡estoy viva!..."

Y HASTA AQUÍ PUEDO LEER. LAS HOJAS QUE SIGUEN ESTÁN EN BLANCO, EN BLANCO ABSOLUTO. A CHI SE LE DEBIÓ CAER EL DIARIO A MITAD DE VUELO, MUCHAS VECES LOS PILOTOS AUTOMÁTICOS FALLAN.
SUPONGO QUE EL VIAJE DE CHI CONTINUÓ, SUPONGO QUE SE PUDO CAMBIAR LOS GUANTES, SUPONGO QUE LLEGÓ HASTA LA ISLA REUNIÓN, SUPONGO QUE VISITÓ VOLCANES CON SU AMIGA, SUPONGO QUE CONOCIÓ A UN ORNITORRINCO, SUPONGO QUE VIÓ MÁS TORTUGAS, SUPONGO QUE DIJO QUE NO MUCHAS MÁS VECES... PERO SÓLO SUPONGO.
EL AZAR ME LLEVÓ A ENCONTRAR SU HISTORIA EXPLICADA EN ESTE DIARIO PERO TAMBIÉN HIZO QUE CHI SÓLO PUDIERA ESCRIBIR EL PRIMER CAPÍTULO DE SU AVENTURA EN ÉL.
POR AHORA TENDREMOS QUE QUEDARNOS AQUÍ, EN ESTE PUNTO, PERO PROMETO QUE SEGUIRÉ INVESTIGANDO. PROMETO QUE BUSCARÉ A CHI, PREGUNTARÉ SOBRE ELLA EN TODOS LOS PAISES E ISLAS SIN NOMBRE QUE EXISTAN... PROMETO QUE, TARDE O TEMPRANO, VOLVEREMOS A OIR HABLAR DE LOS VIAJES DE CHI Y SU MALETA LLENA DE OBJETOS FANTÁSTICOS.
Firmado: Miguel
Puedes ver toda la serie en
http://www.unllocunmon.com/ventmaleit-capitulos
Muchas gracias a todos los que habeís colaborado en hacer posible esta serie y este blog por vuestra alegría, talento y ganas de compartir. También, muchas gracias a todos los que habéis seguido la serie y habéis entrado con Chi en la isla sin nombre. Al fin y al cabo nos ha salido muy bien, Chi ha conseguido recuperar todos sus objetos.




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sábado, septiembre 6, 2008, 03:55 AM - CAPÍTULO 13

Me gusta la isla. Es intensa, muy bonita, loca, plácida, contrastada.
Me gusta la gente de la isla. Son auténticos y distintos.
Me gusta la isla y me gusta la gente pero voy a seguir mi viaje. No quiero bofetadas ni quiero problemas. Ahora que al fin me he encontrado a mi misma, por aquí no voy a pasar. Quédate tranquila mujer misteriosa, que tu y tu vida de mentira se quedarán igual.
Estoy recién transplantada y regada y aunque me guste la isla hay mucho mundo por ver.
Me he pasado toda la vida contemplando el mar, como iba y venía; viviendo la vida desde una burbuja construida a mi medida; sin atreverme a dar el salto, mojarme las bragas y nadar.
Ahora, con más arrugas en mi cara, con golpes a mis espaldas... tengo más ganas que nunca. Todo lo que visto, todo lo que he vivido, toda la gente a la que he conocido, me ayudarán a coger la avioneta y volver a volar. Me falta muy poco, estoy a punto de llegar hasta esa pieza que me hará grande. Sólo me queda mirar hacia adelante. El paso está dado, ahora ya no hay vuelta atrás.
Me voy. Le digo adiós a la isla sin nombre. ¡Qué bien sienta! Estoy viva.
Escena final de la serie




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sábado, septiembre 6, 2008, 03:04 AM - CAPÍTULO 13

Una de las cosas que menos me gustan de mi es que soy muy poco misteriosa. No sé mirar con cara de esconder algo y luego desaparecer. No sé decir frases contundentes y ambiguas. No sé estar a lo alto de una acantilado y que suenen notas de música intrigantes a mi alrededor.
Sólo por eso ya podría envidiar a la mujer misteriosa. Ella si es muy misteriosa. La ví hace mucho tiempo junto a la playa para mirar el mar. Luego en el bosque, al lado del árbol que tenía clavada la última nota. Siempre escondiéndose, desapareciendo, con cara de “sé mucho más de lo que tu sabes”.
Sólo por eso ya podría envidiar a la mujer misteriosa. Pero no lo hago. No la envidio nada. Al contrario, me da mucha pena.
La mujer misteriosa es en realidad otra aviadora, como yo. Llegó a la isla hace mucho más tiempo que yo también buscando sus objetos tras un accidente. Sí, es mucha casualidad pero en realidad no es tan raro. Muchas veces nos creemos que somos únicos y originales y luego resulta que lo que nos pasa, lo que se nos ha ocurrido, ya lo han pensado millones de personas antes. Todo está inventado y todo lo que a uno le pasa ya le ha pasado a otro. No falla.
La mujer misteriosa dice que no era nadie antes de llegar a la isla, que era una aviadora más y que fue en la isla cuando al fin encontró su lugar y fue alguien. Fue la aviadora que busca sus objetos, la única de la isla.
Claro, viéndolo así, yo para ella soy una molestia. Conmigo hay dos aviadoras que buscan objetos en la isla y ella ya no es tan única.
Recuerdo que mi abuela siempre decía: “Más vale ser cola de león que cabeza de ratón”. Creo es una frase que podría servirle a la mujer misteriosa.
Me da mucha pena que se sienta tan poca cosa. Me da mucha pena que necesite tanto una etiqueta. Me da mucha pena que crea que le quiero robar. Me da mucha pena que, como el resto de habitantes de la isla, no tenga nombre propio.
sábado, septiembre 6, 2008, 03:03 AM - CAPÍTULO 13
¡Vaya giro narrativo! Al final, en dos minutos de serie, he recuperado todos mis objetos (bueno, menos las golosinas que ya se las comieron la mujer de los ojos cerrados y la mujer que todo lo guarda y las cenizas de mi abuela que se esparcieron por el suelo).Como un torbellino, una mujer misteriosa ha llegado hasta mi, me ha agarrado del brazo y me ha hecho cruzar la isla recuperando un objetos tras otro. ¡Qué fuerza! ¡Qué ímpetu! ¡Me gusta la gente decidida! No es mi método ni mi manera de hacer, pero reconozco que ha sido rápido y efectivo.
Estoy contenta pero la verdad es que ya me daban un poco igual mis objetos. Puedo vivir perfectamente sin ellos (¡jo! Si Rodrigo me oyera decir esto estaría muy contento). En Titicaca sin mi abanico para ahuyentar lo triste, sin mi botella... me sentía débil y pequeña. Necesitaba tener todas mis cosas reunidas en mi casita para sentirme protegida. Ahora, no sé muy bien porque, me siento más despegada de todo. Como si el celo que pegaba los objetos a mi ya no hiciera falta.
He recuperado mis objetos justo cuando siento que no tengo nada por recuperar. Pero bueno, a nadie le amarga un dulce, al fin y al cabo los objetos hablan de la Chi que fui.
jueves, agosto 7, 2008, 01:49 PM - CAPÍTULO 13

Ya no sé cuándo llegué a la isla. Tampoco sé cuánto tiempo llevo aquí. Las notas me han hecho ir de aquí para allá sin darme mucho tiempo para reflexionar sobre lo que me está pasando.
Ahora solo tengo tiempo y un árbol de dimensiones confusas a mi lado. Esta isla engancha, esta isla engancha mucho.
Suena música meláncolica y dejó que las cosas me acaben de pasar.




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