miércoles, agosto 6, 2008, 03:07 PM - CAPÍTULO 12

En la isla sin nombre la justicia es un problema más o menos solucionado. Desde hace mucho años tienen un juzgado perezoso.
Nadie en toda la isla quería ser juez pero claro, en una isla sin nombre hacen falta jueces para solucionar los asuntos ¿Como si no van a solucionar el problema del fotografo con las fotos sinceras? ¿O el problema de la mujer de los objetos?. Por eso un buen día decidieron echarlo a suertes.
En la isla sin nombre cada año hacen un sorteo entre todos los habitantes para convertir a dos personas en jueces. Los que salgan eligidos tras sorteo tienen que irse a vivir al juzgado y estar dispuestos a decidir sobre las vidas de los demás.
Este año están de guardia dos señoras aburridas. Son anarquistas y no creen en el sistema pero no tiene alternativa. Una juega a cartas y la otra se aburre haciendo calceta.
A mi me parece un buen trabajo. Sólo hay que tener pereza.
Por suerte está el secretario eficiente para poner orden y explicarles las cosas. Es un funcionario eficiente y sin pereza (de los que no quedan) Vino desde una península al otro lado del mundo para poner orden en el juzgado. Es un tipo muy gracioso. Camina siempre estirado y lleva un maletín lleno de papeles y notas. Sin él seguro que las juezas desganas hubieran huído a otro lugar. Seguramente hubieran huído a un lugar al aire libre, junto al mar.
Es un sistema extraño pero que funciona. Al fin y al cabo eso es lo importante, que funcione! ¿Qué estará haciendo la jueza? ¿Una bufanda o un jersey?




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...........LOS MEDIDORES.............................................................................
miércoles, agosto 6, 2008, 02:47 PM - CAPÍTULO 12

La isla es pequeña y no cabe todo. Me parece lógico.
La isla es pequeña, no cabe todo y alguien tiene que controlar las medidas y los pesos. Me parece lógico.
Todo me parece lógico porque los medidores son el colmo de la lógica. Están en la isla para medir todos los objetos animados o inanimados que existen. Van cargados con reglas, cartabones, calculadoras y asimiladores de aire letente. Llevan las cuentas a raja tabla, con mucho detalle.
Tendría que haber medidores en todos los lugares del mundo, para controlar que no haya más gente de la que cabe ni más objetos, ni casas. En Titicaca hay muchas casas, cada día más y es evidente que no caben... pero claro, como no hay medidores, nadie pone remedio y cada día estamos más apretados y hay menos sitio para que los conejos hagan madrigueras. Los medidores saben que sólo hay un suelo, qué solo hay un aire. Es lo más lógico que he oído en muchos días.
Me los he encontrado en la llanura de las medidas, un espacio amplio y rojo como un suelo lleno de cucarachas pisadas. Me han divertido mucho. Lógicos y divertidos, así son los medidores.
.....CAPÍTULO 12.........................................................................................
lunes, julio 28, 2008, 06:03 AM - CAPÍTULO 12

Correr como una gacela despeja tanto la nariz como poner la cara encima de eucaliptos al vapor. Puedo gritar Y correr como Arale del Dr. Slump... pero, claro, más despacio (ella era un robot y corría muy rápido, yo sólo soy una taiwanesa delgaducha)
Corro por la isla loca de pasión. Me gusta hacer las cosas loca de pasión, aunque luego todos digan que soy loca y apasianada.
Corriendo a ver al juez... viendo como es la isla no me puedo imaginar cómo serán los juezes. ¡Me puedo esperar cualquier cosa!
iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii




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lunes, julio 28, 2008, 05:54 AM - CAPÍTULO 11

Ups! ¡Qué sorpresa! Una nota nueva. Me la he encontrada clavada en un árbol con un puñal. Justamente detrás de ese mismo árbol he vuelto a ver a esa mujer tan misteriosa, esa que lleva casaco.
¿Os acordaís de ella? la vi hace mucho en la playa, después de conocer a la chica enterrada. Siempre que la veo le voy a decir hola y se va corriendo.
Yo creo que se hace la misteriosa. Hay gente a la que le gusta darse importancia y hacerse los interesantes. Como aquellos que van por la calle y están muy serios, caminando como si les estuviera grabando una cámara o creyéndose que todos los que pasan a su lado piensan "Oh, qué serio tan interesante"
La mujer misteriosa aparece y desaparece y a mi me parece muy divertida. Además ese casco le queda muy feo, parece un super pepino.
La nueva nota no me habla de ningun objetos. Me habla del misterio de la isla. Esto es ya como una película.
domingo, julio 27, 2008, 01:15 AM - CAPÍTULO 11
El fotógrafo encontró mi cámara de fotos en la montaña. La ha sacado de un caja con cariño y me la ha dado. ¡Qué bien y qué fácil!El problema es que soy muy despistada. Recupero el objeto con mucha facilidad y luego ¡va! y me lo dejo olvidado.
Hemos estado hablando de la gente de la isla, he posado para una foto... y claro, entre una cosa y la otra me he ido sin mi cámara.
Me pasó igual con el peine para peinar las ideas que tenía el arreglador. Lo encontré, el arreglador no tenía ningún problema en dejar que me lo llevara y yo después de todo el día, me lo olvidé en su caja de herramientas... Je, je... cualquiera que me vea pensará que soy un poco limitada. Tanto rollo para recuperar mis cosas y ahora me las voy olvidando sin más.
Recuerdo que una vez Rodrigo me dijo que tenía que aprender a quererme más a mi y menos a mis cosas, que estar tan sentimentalmente enganchada o objetos significaba que no había aprendido a estar en paz conmigo. No sé, Rodrigo tiene razón casi siempre. Será que ahora me quierom más.
Me he despedido del fotógrafo y he caminado un buen rato por el bosque. El caballito, las botas, la bolsa de golosinas... creo que he tenido la oportunidad de recuperar todos los objetos que llevaba. Sé dónde están mis 10 cosas. ¿Eso significa que ya no habrá más notas?
Me da pena. Al final me ha divertido esto de las notas. Era la excusa perfecta para poder ir de un lado a otro y conocer gente. Estas últimas semanas (o días, no tengo claro cuánto tiempo ha pasado desde que llegué) he estado muy contenta y feliz. Me da menos miedo caminar y mirar al frente.
Con la distancia veo que en Titicaca estaba un poco triste con mi vida. Estaba demasiado metida en casa con mi gato Ludovico, pensando que las cosas buenas me pasarían en la cocina o en la habitación. Ahora veo que da mucha más felicidad ir por el mundo y ser valiente, y saber lo que quieres y hablar con la gente.
Ahora veo que da mucha más felicidad saber qué todas las cosas importantes no están dentro de una maleta sino que están dentro del cora... Lo voy a dejar aquí, me empiezan a dar arcadas de lo cursi que me he puesto.
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