domingo, mayo 4, 2008, 01:30 AM - CAPÍTULO 2

Cuando salía de la casa de las mujeres, la nueva dueña de mi botella me ha dado esta nota. Es igual que la que me encontré en el bar pero con otras anotaciones.
Es un poco raro que la mujer de las historias la tuviera guardada en su bolsillo sabiendo que era para mi. Me la podría haber dado al principio. No lo entiendo muy bien... pero la verdad es que tampoco quiero darle más vueltas. Qué pase lo que tenga que pasar, no voy a ser yo quién se questione el sentido de las cosas. Además, esto tiene toda la pinta de ser una gymcama como las que me preparaba mi abuela (la muerta que ahora está en la urna perdida... ay) cuando era pequeña, y si alguien la ha organizado para mi no voy a fastidiarle la sorpresa.
La nota me vuelve a hablar de caminar de una manera extraña para llegar a un lugar extraño.
Aunque no haya conseguido quedarme con la botella, la verdad es que la primera nota me ha llevado en buen camino. Seguro que esta segunda nota también tiene razón.
"Caminar como una tortuga". Muy bien, esto me sale muy bien. Además me vendrá bien caminar como una tortuga para ir tranquilamente, sin cansarme y contemplando el paisaje.
¡Adelante!




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viernes, mayo 2, 2008, 06:08 AM - CAPÍTULO 2
Poco a poco irás descubriendo qué se esconde realmente en la isla sin nombre. No te lo puedes perder.jueves, mayo 1, 2008, 08:21 AM - CAPÍTULO 2

Estoy contenta y triste a la vez. Pero no podía hacer otra cosa.
Si me gustara resumir y explicar sólo lo esencial diría: he encontrado mi botella para guardar silencios pero a una mujer también le gustaba y se la he regalado.
Pero claro, así la historia no tiene ni intriga ni emoción. Voy a explicaros el día de hoy (que ha sido bastante raro) con más detalle.
Hoy he conocido a las mujeres de las historias. Van de negro y están un poco nerviosas. Viven en la mansión de las historias rodeadas de paredes con flores y mucho polvo. No hay ni sillas, ni cuadros, ni sofás con orejas... pero la casa es bonita. No me quedaría a vivir, pero para verla es bonita. Hay muchas cosas que son bonitas para ver pero que no las quieres para ti. Lo que es para ti no tiene que ser especialmente bonito: tiene que ser “para ti” y punto.
-¿Por qué te gusta?
-Porque es para mi
Esa es la única respuesta que tiene sentido.
La casa parecía vacía cuando he entrado pero al final he descubierto que vivían estas cuatro mujeres dentro. Al principio me han dado muchísimo miedo. Se han escondido y se han puesto a hablar todas a la vez. Claro; entre que nos las entiendo muy bien, que no las esperaba y que van de negro... pues me he dado un susto de muerte. Además, tengo los ojos alargados y la nariz chafada y en todas las pelis de miedo la gente como yo lo pasa fatal.
Las mujeres no dejan de hablar. Me han puesto la cabeza llena de historias. Es como si toda la gente que te puede hablar a lo largo de un mes se convirtiera en una sola mujer y te contara todo en menos de un minuto. Una locura. Las historias corrían por la habitación, ansiosas por ser escuchadas. Eran historias sobre otros personajes que no estaban ahí, sobre otras vidas.
No me gusta ni hablar ni que me hablen de otras vidas. Y menos todavía si es sobre gente que no conozco.
Las historias que explican, además, las meten dentro de botellas de cristal con tapón. Allí las guardan para luego volver a escucharlas. Historias por todas partes.
Una de las botellas que han usado para guardar historias era mi botella especial, la que perdí en el accidente. Yo uso la botella para guardar el silencio y luego, así poder relajarme en cualquier momento abriéndola y escuchando nada. Justo lo contrario que las mujeres.
Mi botella ya estaba llena de historias pero con un poco de jabón he pensado que la podría arreglar y rellenar con silencio otra vez.
Pero nada, al final no hace falta que la rellene. Una de las mujeres me ha contado su historia y me ha dado pena. No se decir que no, nunca he sabido hacerlo.
Me ha explicado lo importante que es guardar las historias. En la isla hay mucho silencio y pasan muy pocas cosas. La gente está aburrida y sus propias vidas no son buen material para crear historias. Por eso, las mujeres tienen que capturar cualquier historia, por pequeña que sea, y guardarla bien guardada dentro de botellas. Para luego poderla repartir entre los que se aburren. Así, los habitantes pueden escuchar otras vidas y sentirse menos solos, sentir que viven más situaciones.
Nunca me había planteado que la gente que habla de los demás lo hace porque está sola,
En fin, que me ha dado pena dejar a la mujer sin botella y le he regalado la mía. Yo ya encontraré otra... espero.
Estoy triste porque no tengo mi objetos pero contenta porque al menos la botella tendrá una utilidad.
¡Uf! Ha sido un día muy intenso. En el lago Titicaca no me pasaban tantas cosas.
VER CAPÍTULO 2




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viernes, abril 25, 2008, 03:39 AM - CAPÍTULO 2

Caminar como un papagayo es bastante ridículo. No me importa hacer cosas raras en mi casa conmigo misma... pero al aire libre me da más vergüenza.
He caminado los 500 pasos y, tal y como decía la nota, he ido a parar justo delante de una mansión. Por fuera es vieja y grande... da un poco de miedo... voy a entrar: todo por mis objetos.
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