miércoles, julio 2, 2008, 02:53 PM - CAPÍTULO 8

Estoy muy contenta y relajada. Decir NO ha sido como romper un tapón que tenía en los intestinos. Ahora todo sale sólo, más fácil.
¡Qué tranquilidad! No he recuperado mi muñeca de trapo, pero la verdad es que ahora me da un poco igual. Nadie me quita el gusto.
Las dos amigas malas me han robado las botas... pero la verdad es que ahora me da un poco igual. Nadie me quita el gusto.
"Caminar a gatas" Tengo una nueva nota en la mano... habla de una mujer de las penas y de mi abanico...
Seguir mi camino y la gincama con el tapón roto es maravilloso.




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miércoles, julio 2, 2008, 01:54 PM - CAPÍTULO 8

No me lo puedo creer. Nunca en mi vida. Nunca en mis pensamientos. Nunca había podido decir NO a alguien. Era superior a mi.
Por no saber decir que NO he tenido que quitar una bola de caca del culo de la Sr Ajada, he tenido que tirarme de un acantilado con una alas de cartón construidas por Pepo, he tenido que dejar que se comieran mis golosinas, he regalado mi botella...
NO me lo puedo creer. Hoy, por primera vez en toda mi vida, he dicho que NO. No quería ser amiga de esas dos y les he dicho que NO.
Me han insultado y me han querido pegar, no he cogido mi muñeca, casi me caigo y me hago heridas en la rodilla... pero me da igual porque al fin he dicho NO.
NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,
NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,
NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,
NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,
NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,
NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO,NO y NO.




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miércoles, julio 2, 2008, 01:39 PM - CAPÍTULO 8

Una es pija, sonriente y presumida. La otra es antipática, maleducada y va mal vestida. ¡Qué distintas! ¿o no? Al final han resultado ser igual de malas. Creo que hasta me cae mejor la antipática.
Han tenido un detalle y me han acompañado hasta la ciudad de los encadenados. Me han parecido raras, pero una vez ahí y viendo las caras de los demás (los friquis, el mafioso, los coloristas...) he decidido sentarme con ellas.
No son presas. Se encadenan porque lo han decidido así. Y la decisión es norma.
En Titicaca hay algunas normas. Por ejemplo, no puedes hacer un picnic en las vías del metro durante las horas puntas porque es incómodo. Fuera de eso, poca cosa más. Nunca he oído hablar de una norma como esta de encadenarse.
Cuando llegas a la ciudad tienes que encadenarte ya desde el principio. Y las cadenas son para toda vida. En realidad no eres nada sin tus cadenas y tus encadenados. Dicen que la gente que va sola es porque es rara, que no es de fiar. Yo no lo tengo tan claro.
Una vez has decidido con quién encadenarte, no hay marcha atrás. A partir de ese momento te comportas como grupo, no como individuo. Hablan de ti sin conocerte por el hecho de estar encadenado a otro y si te llevas mal con tus compañeros tienes que callar y sonreír. Por eso son todos tan falsos. No tienen alternativa y no quieren quedar mal... no sea que se queden sin amigos. En realidad casi todos los encadenados se odian entre ellos, pero no saben estar solos. No lo entiendo muy bien.
A mi este tipo de amigos no me gusta. ¿Te imaginas? Estar encadenada a Rodrigo... o a mi amiga de la Isla Reunión! No creo que existan cadenas tan largas. Además ¿Cómo iría a pasear sola por el lago estando encadenada?
Entre toda la gente loca he visto a una chica distinta: una encadenada solitaria. Ella si está contenta, en paz... no odia a su compañero/a encadenado porque no tiene. Llegó a la ciudad por casualidad y le pareció muy bonita. La verdad es que es bonita. Le dijeron que tenía que encadenarse, que era obligatorio si quería quedarse. Ella –qué lista-, se encadenó a lo primero que encontró: ¡una muñeca!
¿Una muñeca? Mi muñeca de trapo. La encadenada solitaria tiene mi objeto... mi muñeca... pero se la ve tan contenta.
VER CAPÍTULO 8
miércoles, julio 2, 2008, 03:59 AM - CAPÍTULO 8

He llegado hasta esta ciudad siguiendo a dos amigas un poco raras.La ciudad es estéticamente bonita, pero me da mal rollo (como en su día me dio mal rollo la mansión de las historias, la playa de la chica enterrada, etc). Hay algunas personas ahí de pie, sin hacer nada, mirando y charlando. ¿Qué estoy viendo? No es un efecto de la luz; toda esta gente van encadenados unos con otros. Además las cadenas son bastante gordas, ¿han robado gallinas en la granja? ¿Se han comido los canapés de una boda antes de que llegarán los otros invitados? ¿han roto urnas con cenizas de abuelas? ¿han robado objetos?.
Paso entre ellos y cada cuál es más raro:
LA PAREJA DE FRIQUIS. Creo que leían un diccionario. A pasar me han llamado “ca verd”. He hecho como que no les oía. Tampoco sé lo que significa.
LOS TRES SEÑORES DE LETRAS. Sentados sobre un muro de piedra y fumando pipa, los tres señores parecían estar divagando sobre la vida hermafrodita de los caracoles. Uno de ellos, el de la boina, me quería regalar una flor pero no le han dejado sus compañeros.
LA ELEGANTE Y LA MOTERA. Supongo que eran lesbianas. Es típico, al menos en Titicaca, que una mujer motera tenga una novia elegante. La mujer elegante estaba envuelta en plumas rojas y la motera llevaba chupa de cuero negra.
LOS GUAPOS. No son tan guapos como el chico que salta... ainsh... pero también tienen un polvo. El problema es que me miraban muy mal. Seguro que se pasan el día hablando de tetas y culos... ¿o no?... ¿quién sabe?, muchas veces los que parecen una cosa, luego son otras. El señor Androso de Titicaca parece un hombre muy cuerdo y listo y luego resulta que se viste de pollo y persigue a las niñas en la playa.
LOS COLORISTAS. Eran pareja y se estaban pintando con pinceles. Por su ropa hubiera dicho que podrían haber sido amigos míos... pero nada, también me han mirado mal. Sobre todo la chica. Tal vez tenía envidia de mi chaqueta rosa.
LOS FUMADORES. Estos me han dado mucho miedo. Parecían la misma persona de joven y de mayor. Estaban envueltos en humo y sólo veía el brillo maligno de sus ojos. Uno de ellos, el “él joven”, me ha llamado “chona peluda”. El “él mayor” se reía con crueldad. ¡Qué mania tienen con insultarme sin que les entienda!
LA MAMA Y SU HIJO MAFIOSO. No solo están encadenados también llevan peinados locos. La mama del mafioso lleva el pelo rubio y alborotado. Va vestida con mucha clase y no deja de hablar con su hijo mafioso. La pobre mujer lleva tacones, no sé como aguanta caminando todo el día. Su hijo mafioso es de aquellos que con una mirada pueden fulminarte.
En las ventanas y detrás de lo árboles había mucha más gente pero no los he visto bien.
¿Qué alguien me explique qué narices hacen estas personas encadenadas?
domingo, junio 29, 2008, 02:05 PM - CAPÍTULO 8

Para acabar de animarme (cuatro palabras van bien pero tampoco las cosas son tan de películas... mi tristeza y mi enfado seguían por ahí) el chófer me ha enseñado algunas canciones que se cantan en la isla. Una hablaba de una tal Rosereta... era muy larga y trista... la otra, más divertida y fácil de aprender, hablaba de un señor que va encima de un burro y que se cae porque el burro patina.
La hemos cantado y con eso y cuatro paseos en el seat, me ha vuelto la ilusión y la fuerza para seguir mi viaje.
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