lunes, julio 14, 2008, 01:26 PM - CAPÍTULO 10
También hemos ido al bar del hombre tocadiscos. Como había que trabajar no he tenido tiempo de tomar una copa de cosa roja. 



( 3.2 / 111 )
.............EL ARREGLADOR............................................................................
domingo, julio 13, 2008, 09:45 AM - CAPÍTULO 10

El pobre arreglador se ha quedado sin ideas. Lleva trabajando sin parar muchos días seguidos y eso quita neuronas.
Para trabajar bien hay que estar fresco y para estar fresco hay que trabajar poco. Si lo haces así, además, te lo pasas bien y, como decía mi abuela, pasárselo bien es la albahaca de la vida.
Si una misma persona hace el mismo trabajo mucho tiempo acaba sin ganas ni ideas, haciendo las cosas de una misma manera y teniendo la cabeza cerrada. Por eso es importante refrescarse y ver que las cosas no siempre se solucionan de la misma manera, que hay mil opciones. Podrían tomar nota los políticos que son unos repetitivos.
El arreglador tiene que arreglar todas las averías de la isla. Para hacerlo cuenta con una caja de herramientas llena de objetos. Recoge los objetos que encuentra por la isla esperando que algún día le sirvan para solucionar problemas: una aceitera, papel de WC, una máquina para hacer volar pelotitas, unas tijeras, etc. Eso y la imaginación son los único que tiene.
Como ahora está ofuscado y no tiene imaginación le acompaño en un día de trabajo. Para mi es fácil pensar en maneras de arreglar cosas. Me divierte el plan.
Hemos ido al huerto de las verduras tranquilas, a ver al chico que salta (ainsh), a peinar un árbol... y a tapar un agujero en la arena de playa...
Escena inédita
VER EL CAPÍTULO 10
jueves, julio 10, 2008, 02:13 PM - CAPÍTULO 10

Siempre que veo películas me enfado porque nunca te explican cosas importantes. ¿Cuándo va al WC Indiana Jones? ¿Qué come OO7? ¿Cómo duermen esos raros que buscan el anillo?
Ahora resulta que yo estoy haciendo lo mismo. Os hablo mucho del chico que salta, de los encadenados... pero ¿y el día a día?
Hace mucho que no planto un pino. No puedo. Me cuesta mucho hacer caca si no estoy en casa, la verdad. Algo he hecho... pero eran como bolitas de conejo y eso no relaja.
Para comer, me alimento principalmente de flores amarillas. Dicen que lo perros mean en ellas pero están buenas. En los súper compro unos tomates cherris y un poco de vinagre y así las ensaladas de flores tienen más color.
Sería poético decir que duermo dentro de mi maleta pero no es verdad. Duermo donde puedo. Muchas veces en albergues y hostales. Esta isla es pequeña y rara pero hay camas y cojines. De todas formas, en lo que llevamos de serie no se ha hecho de noche ni una sola vez: dormir no es un problema.
Una vez todos los detalles desvelados, seguimos con el viaje. La nota me manda hasta un nuevo personaje: el arreglador.




( 2.9 / 124 )
martes, julio 8, 2008, 01:16 PM - CAPÍTULO 9
Las entiendo: yo también salía corriendo cuando las señoras del mercado se giraban en la cola y se ponían a hablar conmigo para hacerme amiga.Yo sólo quiero ser amiga de ellas... pero no les caigo muy bien. No me conocen y no se fían.
Tampoco es que me importe mucho, la verdad... sólo había pensado que podía ser divertido charlar un rato con las vacas y aprender a masticar, meterme la comida en el estómago y volverla a sacar.
Las vacas blancas y negras no se fían de las aviadoras que buscan objetos. ¿Objetos? Cada día me acuerdo menos de mis objetos. ¡Me he dejado el abanico! Chi, ¡eres un desastre! je, je.




( 3.1 / 132 )
martes, julio 8, 2008, 01:15 PM - CAPÍTULO 9
Soy valiente y digo las cosas. En mi vida lo había conseguido.La mujer de las penas me ha empezado a decir mentiras. ¿Por qué dice mentiras? Me ha dicho que tenía una pena enorme y que era muy desgraciada. Mientras lo hacía se abanicaba con MI ABANICO QUE AHUYENTA LO TRISTE.
¿Por qué dice mentiras? El abanico que ahuyenta lo triste se llama abanico que ahuyenta lo triste porque ahuyenta lo triste. No es un nombre sin más. Si alguien se abanica con mi abanico que ahuyenta lo triste las penas se van.
1, 2, 1, 2.. la mujer de las penas estaba venga a abanicarse pero, según ella misma decía, seguía triste, muy triste.
¿Por qué dice mentiras? En realidad no está triste. En realidad no necesita mi abanico.
Se lo he dicho tal cual: ERES UNA MENTIROSA, TU NO NECESITAS MI ABANICO. Y me he ido. Cuando se me ha pasado el enfado por sus mentiras me he sentido fuerte y valiente. Si, lo he hecho: he dicho lo que pensaba.
La verdad es que no me reconozco. ¿Qué me ha pasado? El viento sigue soplando pero a mi me molesta cada día menos.
VER EL CAPÍTULO 9




( 3 / 123 )
Anterior Siguiente
























Calendario