Warning: strpos() [function.strpos]: needle is not a string or an integer in /nfs/c04/h01/mnt/59697/domains/unllocunmon.com/html/blog/index.php on line 41

Warning: strpos() [function.strpos]: needle is not a string or an integer in /nfs/c04/h01/mnt/59697/domains/unllocunmon.com/html/blog/index.php on line 48

Warning: strpos() [function.strpos]: needle is not a string or an integer in /nfs/c04/h01/mnt/59697/domains/unllocunmon.com/html/blog/index.php on line 55

Warning: strpos() [function.strpos]: needle is not a string or an integer in /nfs/c04/h01/mnt/59697/domains/unllocunmon.com/html/blog/index.php on line 61
Un lloc, un món - <a href="javascript:openpopup('http://www.unllocunmon.com/blog/images/Bann._Mar.jpg',800,600,false);"><img src="http://www.unllocunmon.com/blog/images/Bann._Mar.jpg" border="0" alt="" /></a>
jueves 11 diciembre 2008 - África se va al cine


DECEPCIONES Y ALGÚN ACIERTO

Los últimos estrenos tienen pinta de no decepcionar: Gomorra, Appaloosa… Ya estoy haciendo la lista de lo que no debería perderme, porque en este último mes me he dedicado a ver historias que no han acabado de emocionarme, por causas diversas: El tren de las 3.15, Camino, Happy…

La primera intenta recuperar el género del western y, aunque es entretenida, bien rodada y ambientada, le falta algo para convertirse en una película redonda, de esas que quedan en el recuerdo. Quizás es un problema de casting: Christian Bale no consigue dar el tipo de hombre trabajador, atormentado y sacrificado, y Russell Crowe no da el de hombre ambiguo, asesino a sangre fría, seductor y manipulador que termina admirando al bueno del granjero que encarna Bale. Una pena, porque la historia es atractiva (un remake, por cierto, de otra protagonizada por Glenn Ford y que no he tenido la oportunidad de ver).

En cuanto a Camino, intenta mostrar una crítica al fanatismo religioso del Opus Dei pero se acaba perdiendo en los vericuetos de la historia de la niña enferma. Si bien uno puede estar de acuerdo con el mensaje de la película, no convence el maniqueísmo con el que se presenta, que queda muy poco matizado por los personajes adultos, demasiado limitados, aunque los actores sean buenos y les den cuerpo con verosimilitud suficiente. El personaje de la niña, en cambio, inmersa en una historia de amor preadolescente que tiene como protagonista a un chico llamado Jesús, soporta demasiado bien el peso de la película, hasta el punto de que la crítica o denuncia pretendida se diluye a favor de la narración de su enfermedad. Por este motivo, creo que a veces no queda claro si estamos viendo la historia de una niña que sufre, o una muestra del fanatismo religioso. Camino pierde fuerza precisamente en este punto en el que se encajan mal estos dos aspectos.

Y ya por último, otra pequeña decepción: Happy, de Mike Leigh. La idea de fondo es muy interesante: ¿cómo puede ser la vida de una mujer feliz, que lleva la vida que quiere, que acepta que la felicidad también trae consigo la imperfección y la tristeza, frente al convencionalismo de aquellos que no llevan la vida que desean –su hermana embarazada y casada- o viven la suya con rencor y victimismo –el profesor de autoescuela-? El problema quizás es que el punto de partida es demasiado complejo y que la felicidad, en realidad, tiene poco atractivo. Se dice que los pueblos felices no tienen historia, tampoco las personas felices la tienen. Happy es una película divertida, con momentos desternillantes como los de las clases de flamenco (el baile atormentado por antonomasia), con otros momentos impactantes como el enfrentamiento entre la protagonista y el profesor de autoescuela, y otros que no tienen demasiado sentido en el conjunto de la historia, como el del encuentro de la protagonista con el vagabundo. Sería ésta una buena película para ejemplificar el hedonismo, pero no el actual, sino el de los epicúreos de la Grecia Antigua, quizás por eso esta historia nos resulte tan distante…

Eso sí, no he quedado decepcionada con la última de los Coen, ¡no os la perdáis! Quemar después de leer: ¿qué significa el título? Mi amigo Óscar me abrió los ojos: en una historia de espías, hay que eliminar toda prueba, por eso se quema después de leer; salvo en el caso de estos espías patosos que se enredan en una historia intrascendente… ¡El mejor papel de Brad Pitt! Sencillamente genial…¡Hasta la próxima, cinéfilos!

( 206 visualizaciones )   |  0 trackbacks   |  enlace permanente

martes 21 octubre 2008 - África se va al cine


MACEDONIA DE CINE


Por circunstancias laborales he tardado un poco más de lo habitual en sentarme frente a mi querido ordenador portátil para ponerme a escribir sobre cine. Por suerte, en este mes he tenido la oportunidad de ir a ver películas muy variadas, por lo que, como indico en el título, en mi cabezota hay una variopinta mezcla de sensaciones, una macedonia cinéfila que espero ser capaz de transmitiros. Esto es lo que he ido a ver últimamente:


-Bangkok Dangerous. Dedico este breve comentario a todos aquellos que creen que a mí me gusta todo lo que veo en el cine y que no sé criticar una película, es decir, desvelar lo mala que puede ser. En realidad, lo que me ocurre es que siempre dedico mi tiempo a lo que pienso que me va a gustar, por lo que casi nunca veo algo que me desagrade. Pero esta vez no fue así. Un grupo de amigos me arrastró a este bodrio infumable, aburrido, soso, en el que un asesino a sueldo (un Nicolas Cage que no cambia el gesto de la cara durante casi dos horas) se enamora de una farmacéutica sorda, se da cuenta de lo horrible de su vida y se convierte en maestro de un tailandés que necesita dinero. La película acaba muy mal, y la única pena que uno siente es no haberse levantado de la butaca antes, pero está todo tan caro que hasta lo infumable se lo traga una aunque no le guste.


-Los girasoles ciegos. Esta es la película que se presenta a la final de los Oscar de Hollywood. En mi opinión, es buena. Lo que no la convierte en buenísima es que intenta combinar muy mal dos historias, la de la mujer acosada por el cura, profesor de su hijo, y la de su propia hija embarazada que se escapa con su novio a Portugal. La primera historia está bien expuesta, y uno vive con tensión la tristeza de la mujer cuya hija se ha ido, cuyo marido se esconde de la policía franquista en una habitación oculta detrás de un armario y cuyo hijo tiene como profesor a un sacerdote obsesionado por ella. La segunda historia, en cambio, queda muy desdibujada, no incide prácticamente en la principal y no aporta casi nada al conjunto de la película. De todos los personajes, el que más me gustó fue precisamente el del cura: es realmente perverso.


-Tropic Thunder. Es divertidísima, una excelente sátira del cine de Hollywood y especialmente de las películas sobre la guerra de Vietnam. No queda títere con cabeza. Creo que Tom Cruise hace uno de los mejores papeles de su vida. Y, desde luego, mejor verla en versión original.


-Vicky Cristina Barcelona. De esta digo lo mismo, ¡en VOS! La última de Woody Allen es, en mi opinión, de-li-cio-sa. Muestra a Barcelona y a Oviedo llenas de glamour, aunque, por supuesto, no tengan nada que ver con las del día a día; pero, ¿qué importa? Dos chicas de la alta sociedad estadounidense, una rubia y otra morena, una liberal y otra más convencional, van a pasar sus vacaciones de verano a Barcelona. Ambas caen seducidas por el “macho ibérico” español, un pintor, que, en realidad, sigue enamorado de su exmujer, otra apasionada morenaza española también pintora. La rubia termina viviendo y acostándose con el matrimonio español en un trío de lo más avenido; la morena acaba casándose con su novio americano pero enamorada del donjuán español; los pintores españoles continúan amándose sin soportarse. Es cierto que los personajes están presentados con mucha ironía, pero también con pesimismo. Ninguno consigue lo que quiere, ninguno consigue la felicidad en el amor y el sexo. Creo que, como otra veces, Woody Allen vuelve a mostrarnos una pequeña reflexión sobre las relaciones humanas, como ya he dicho, pesimista pero no por ello triste. Podríamos decir que es la idea de la vida de Allen: a veces, querer lo que no puedes obtener; otras, quedarte con lo que menos te apetece; amar con pasión al que te da mala vida, o incluso no tener ni idea de lo que quieres. En definitiva, Woody Allen construye una “comedia de la vida”: sonrisa en la boca, sabor agridulce en el paladar.


¿Quién adivinó que la abeja entre las flores representaba a la película “Muerte entre las flores”? Os dejo una nueva prueba de vuestra cinefilia y alguna recomendación para las próximas semanas: Happy, Camino y Quemar antes de leer. ¡Hasta pronto, amantes del cine!

( 254 visualizaciones )   |  0 trackbacks   |  enlace permanente

miércoles 10 septiembre 2008 - África se va al cine


BLOCKBUSTER DEL BUENO.


En estas últimas semanas del verano he abandonado el cine europeo por los blockbusters. Mi mente agobiada por el calor y el estrés prelaboral me lo pedía. Así que seguí el consejo de unos de los lectores del blog que dejó su comentario en esta sección, ¡gracias Moriarty!, y compré una entrada para El caballero oscuro.

Tengo que reconocer que me ha fascinado. Ya me ocurrió con Batman Begins, pero esta enésima secuela del superhéroe con más pelis en el cine actual me ha gustado aún más. Michael Caine y Morgan Freeman cumplen perfectamente con sus personajes de apoyo a Batman. Christian Bale es suficientemente guapo y serio para representar tanto el glamour como los matices del hombre que asume una carga inmensa, la lucha contra el mal y la salvaguarda de las vidas de los inocentes ciudadanos de Gotham, en absoluta soledad. Las dos caras de Batman son las de un solitario por elección y por destino: tanto el rico empresario como el héroe renuncian al amor, la familia, la amistad… Su misión es su vida, a costa incluso de la incomprensión de sus conciudadanos, que en esta historia le piden lo más sagrado para él, enseñar su rostro, salir del anonimato, el que es su único privilegio; conciudadanos que además le culparán injustamente de la violencia del Joker.

Éste es el gran personaje de esta película. No sabemos a ciencia cierta por qué se dedica al mal. Pero, de algún modo, el hacer sufrir a los demás, tener el control de sus emociones, jugar con la moral de la gente, le gusta. El actor Heath Ledger murió antes de terminar la película y, por cierto, qué gran pérdida, porque qué estupendo papel llegó a componer. Cuando aparece en la pantalla uno ya empieza a intranquilizarse en el asiento, con esa sonrisa cicatrizada, la extraña dicción y esos gestos, como se diría en pedante, histriónicos. Esta película es sin duda una de las mejores de la temporada veraniega.

Ya para terminar, a la vista de estas flores tan bonitas del Jardín Botánico de Uppsala (Suecia), puede que os vengan a la mente varias películas cuyo título contiene esa palabra, “flores”. La que yo tengo en mi cabeza ahora mismo está relacionada con dos señores que comparten ADN y que nos regalan una obrita cada año. La otra palabra importante del título es sinónimo de “defunción”. ¿Qué película será? La solución de la anterior: Lawrence de Arabia, ¡qué maravilla!

Durante las siguientes semanas haré tiempo para ir a ver Che, el argentino. A no ser que otro blockbuster me seduzca (ya lo consiguió Guillermo del Toro con su magnífico mundo de fantasía en Hellboy 2). ¡Hasta la próxima, cinéfilos!

( 249 visualizaciones )   |  0 trackbacks   |  enlace permanente

lunes 18 agosto 2008 - África se va al cine


UNA COMEDIA PARA EL VERANO

Y diréis, ¿y esta foto qué pinta? Ahhh, es una adivinanza, que os voy a poner en cada sección, ¡hay que acertar la película!
Las pistas son:
-Estoy en el desierto del Sahara.
-Voy igual que uno que iba en dromedario en una peli.
¿Qué película es?
Y mientras adivináis de cuál se trata, os diré que he ido a ver Yo serví al rey de Inglaterra, una producción checa muy interesante. Para empezar, es una comedia: un chico bajito trabaja de camarero en Praga en el período de entreguerras sirviendo cervezas. Su obsesión es convertirse en millonario. Tiene la curiosa costumbre de reírse de los ricos tirando dinero al suelo: no falla, pues los “millonetis” no tienen reparos en ponerse de rodillas para recogerlo. Y además del dinero, las mujeres: estas son las debilidades de nuestro camarero bajito. Mientras asciende en su oficio, llega la invasión alemana de una parte de Chequia, y él se enamora de una pro-nazi. Así consigue sobrevivir durante la guerra y hacerse rico… No os diré cómo, ni de qué manera acaba su aventura.
Lo cierto es que esta película nos habla en realidad de que quizás no sean los placeres lo más duradero y apetecible de esta vida, sino la amistad… y la cerveza. En definitiva, la fidelidad a los orígenes. Y esto lo digo yo que sólo soy una española que va a disfrutar con esta película, pero, ¿no es interesante también la visión del periodo nazi a través de un checo que se casa con una devota de Hitler? Igual que en España se ruedan muchas historias sobre la Guerra Civil, está claro que para los europeos (los que viven más allá de los Pirineos) sigue siendo importante pensar y hablar y escribir guiones con la II Guerra Mundial de fondo. Y es más, no cansa la reiteración, ¿seguimos fascinados por las razones de una guerra? Supongo que después de haber asistido a la Guerra de los Balcanes y hoy mismo a los conflictos de la Europa más oriental (Rusia, Georgia, Turquia, Armenia…), estas películas aún tienen sentido.
Pero sigue siendo verano, y yo quería recomendaros una buena comedia… Mi más deseo actual es ver El caballero oscuro, ¡viva la mitomanía!

( 223 visualizaciones )   |  0 trackbacks   |  enlace permanente

sábado 12 julio 2008 - África se va al cine


CINE DE VERANO Y TRAGEDIAS

Hoy ha amanecido un día gris en Madrid.

Miro la cartelera y pocas cosas me seducen. Sexo en NY no pienso ir a verla, ya tuve bastante con la teleserie. ¿Funny games? La primera película de Haneke me dejó bastante tocada como para repetir experiencia, ni que salga la guapísima Naomi Watts sufriendo con esa especie de salvajes que apalean con elegancia (qué gran película, ¿qué sentido tiene hacer un remake?). Caos calmo puede ser una buena opción si voy bien provista de pañuelos...

Al menos tuve la suerte de ver Antes de que el diablo sepa que has muerto, de Sidney Lumet, recomendación de uno de los cinéfilos que dejan sus comentarios en este blog. ¡Es excelente!

Una película que entronca con los temas de El sueño de Casandra y La noche es nuestra, pero dando una perspectiva nueva sobre el asunto de las relaciones fraternales.

Los elementos del argumento son escasos: un robo, dos hermanos, un padre. ¡El crimen y la familia! Un cóctel explosivo, como se suele decir. La manera de contar la historia no es novedosa, pero sí muy coherente con lo que se quiere explicar: una red de frustraciones, deseos, rivalidades, fracasos... gestados en núcleo familiar. ¡La familia! Ese lugar de referencia que puede ser fuente de las mayores tensiones. Sidney Lumet utiliza el flash back, el flash forward, la elipsis, la prolepsis y la analepsis, además de las variaciones en el punto de vista, para hacer una película sobre la venganza que atrapa desde el primer momento.

Ethan Hawke, como el hermano pequeño y “débil”, y Phillip Seymour Hoffman, como el hermano mayor, con barriguita de cuarentón descuidado incluida, consiguen que sus personajes nos conmuevan. Tampoco hay que perder de vista al gran Albert Finney, que encarna al padre de ambos.

Escribió Aristóteles que la tragedia debía versar sobre personajes nobles. Algo que me gusta del cine actual es haber demostrado que la tragedia es posible entre personajes del día a día, como nosotros. La tragedia no es privativa de personas nobles: es propia de la esencia humana.

Como es verano y me estoy yendo por profundidades nada marítimas, “cambio y corto”. Os dejo con la máscara veneciana, y es lagrimita que le cae; quizás llore por las muchas tragedias humanas.
( 174 visualizaciones )   |  0 trackbacks   |  enlace permanente

domingo 15 junio 2008 - África se va al cine


POR FIN, ALGO DE CINE ORIENTAL (Y DE ACCIÓN)
El último viaje del juez Feng / Indiana Jones

Carlos, uno de mis compañeros del instituto, dejó caer en uno de sus comentarios a esta sección una pregunta incómoda: “¿Para cuándo cine oriental?” (parafraseo su nota virtual). Pues sí, es incómoda porque desde Hierro 3 y El sabor de la sandía me parece que no he visto nada de cine asiático, a excepción de la superproducción La maldición de la flor dorada. Así pues, me acerqué una tarde a primera hora a los cines Renoir y compré una entrada para ver El último viaje del juez Feng (por cierto, os recomiendo la página web, muy bonita).
Se trata de una película china que ha rodado un director novel, que anteriormente había trabajado como director de fotografía en películas conocidas, por ejemplo, La bicicleta de Pekín. El último viaje... tiene como protagonista a un juez ambulante, que recorre una vez al año una zona muy apartada del interior de China, con un burro que lleva a cuestas los documentos y el escudo del país. La verdad es que el punto de partida es muy curioso. Esta zona está habitada por unas tribus campesinas matriarcales cuyas mujeres visten de modo muy vistoso y cuyas casas son de colorines. Sus cuitas tienen que ver sobre todo con cerdos que se comen los restos de los antepasados del otro clan, o con cuñadas que se pelean por una vasija. El juez Feng parece más un mediador escolar que un verdadero juez. No obstante, este viaje es diferente: es el último viaje de su secretaria, una mujer de esa zona que fue reclutada por el régimen años atrás para ejercer una labor sin cualificación. Ahora le va a sustituir un jovenzuelo recién salido de la universidad, y cuya mayor preocupación es casarse con su novia, también de esa región. En la película se habla del paso del tiempo, de la pérdida de oportunidades, de la pujanza de los jóvenes, de su inexperiencia y su intransigencia, de la soledad. Lo mejor de esta película es que todo esto aflora sobre todo al final, inesperado para el espectador, que quizás se ha aburrido un poco mientras el juez arrastraba al cerdo que se comía a los antepasados por el pueblo, pero que revive en su asiento al darse cuenta del acto final de esta historia. Aunque no es una película redonda, reconozco que ese final que señalo la redime.
Por lo demás, fui a ver con los amigos Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, y, como dijo Jose, que aparece tan sonriente en la fotografía, esta peli “es lo que tiene que ser”. Pasamos una buena tarde de domingo, rodeados de niños y palomitas, y, desde luego, no salimos defraudados del cine. Por fin una buena película de entretenimiento: acción, pseudohistoria, algo de amor, algo de juventud, un malo avaricioso y una mala a la que le pierde la soberbia del conocimiento. Indiana es definitivamente un clásico popular.
Durante las próximas semanas intentaré ir a ver El edificio Yacobián y La ronda de noche. Me apetece ver una de Peter Greenway después de todo lo que ha predicado sobre “el fin del cine”. Hace años lo vi y escuché en una conferencia en la facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona. Aquellos maravillosos años en los que íbamos a ver El niño de Macon a los cines Verdi...
( 168 visualizaciones )   |  0 trackbacks   |  enlace permanente


<< <Anterior | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | Siguiente> >>