lunes 28 enero 2008 - El anticrítico apasionado
EL DISCO QUE DEJASTE PASAR Marvin Gaye- Greatest Hits (1939-1984)
No fue Elvis, fue la Tamla Motown. La auténtica revolución musical fue la del Soul . Hasta entonces los descendientes de los esclavos no eran más que una minoría arrinconada en Estados Unidos. Les habían quitado las cadenas pero aún tenían mucho que recorrer. A finales de los cincuenta los afroamericanos se empezaban a dar cuenta que podían ser realmente respetados y, frente a la espiritualidad del gospel, creaban un estilo más terrenal, que hablaba de fustraciones, de anhelos, de lucha, de sexo, de sudor, de lágrimas…Y entonces nació la Tamla Motown en Detroit, la primera compañía creada por negros y para negros. Actúo como una especie de catalizador de toda esa energía, de todo ese despertar racial y social…y pronto llenó as listas de éxitos con artistas como Smokey Robinson, The Supremes, The Temptation, Stevie Wonder, The Four Tops…La música Soul llegó rápidamente también a los blancos acomodados y no tardó en cruzar el charco para meterse en las venas de adolescentes británicos como Steve Marriot, Mick Jagger, John Lennon…
Es un estilo variado, con sangre, con ritmo, con melodía. La mejor definición que en su día encontré es esta: ”El Soul es aquella música que convierte el dolor en belleza”. Mis dos temas soul preferidos son “Reach Out ( I’ll be there)” de los Four Tops y “I heard it through the grapevine” de un tal Marvin Gaye.
Marvin Gaye fue una máquina de crear singles exitosos como Ain’t no mountain high enough, It takes two, What’s going on, Ain't Nothing Like the Real Thing…y muchos más, pero también un activista político y un icono social, a parte de revolucionar la hormonas de miles de salas de baile. Adicto a la cocaína, acabó muriendo de una manera horrible a manos de su propio padre dejando para nosotros decenas de discos del mejor Soul y el recuerdo de una de los elementos más visceralmente auténticos de la historia musical moderna. Larga es su sombra, maestro
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domingo 20 enero 2008 - El anticrítico apasionado

EL DISCO QUE DEJASTE PASAR…
LOS PLANETAS: Una semana en el motor de un autobús (1998)
Kurt Cobain dio un pistoletazo de salida (nunca mejor dicho) y una plaga de grupos amateur emergieron en todas las ciudades, incluso en la España post-movida. Yo revoloteaba alegremente por las salas zaragozanas escuchando a Australian Blonde, El Regalo de Silvia, El Niño Gusano, el Inquilino Comunista y otras decenas de grupejos que ni recuerdo. La mayoría eran muy, pero que muy prescindibles, pero fue una época necesaria. Todo este movimiento nació ya sentenciado puesto que dos de sus señas de identidad eran la falta de profesionalidad y de actitud . Subían cansinamente al escenario con esa colilla colgando de la comisura y , sin saludar siquiera al entregado público, se proponían desafinar al máximo para dejar clarito que no habían ensayado y que no eran nada, pero que nada comerciales.
Por eso no trago a Los Planetas. Por esa desidia, esa falta de ambición, por llegar incluso a tocar de espaldas a su público, por balbucear sus letras, por esa patética y reiterativa veneración por las drogas…Pero si no los trago…¿por qué tengo todos sus discos? ¿por qué me sé sus canciones? ¿por qué voy a sus directos? ¿por qué me quedaba con Dani hasta las mil en el entrañable Chaman cantando “Una semana en el motor de un autobús”? ¿Por qué me volví loco en Santander con Bandrés?
Los Planetas han creado un microcosmos rico y personal que a nadie deja indiferente. Sus portadas, sus EPs, los títulos de sus canciones, las desgarradas letras de J, sus videos, sus siempre fieles fans…Han elaborado decenas de himnos para minorías y otros tantos tostones colosales. Medio gramo de inspiración de estos granadinos en Segundo Premio, Ciencia Ficción, La Playa, Cumpleaños total…vale por toda la desesperante irritación que produce soportar La Copa de Europa. Y eso pasa en todos sus discos. Este es uno de los mejores, creo que incluso lo nombraron disco del año en España y me sirve para darles un homenaje a mis amigos Santi y Dani y a mi primo Iñaki con los que tanto he disfrutado de estos reyes de la discordia.
domingo 13 enero 2008 - El anticrítico apasionado
EL DISCO QUE DEJASTE PASAR QUIQUE GONZALEZ Ajuste de cuentas (2006)

El otro día estuve hablando con Santi Comet. Santi es un ejemplo del talento que anda por ahí agazapado esperando que el azar de una vuelta de tuerca al destino. Qué suerte tiene, que ha nacido en un país musicalmente analfabeto. Un país que permite que Pignoise cope las listas, y que se sucedan generaciones de jóvenes interesados en el consumo fácil. Que suerte tiene de ser músico en España. Me imagino que se siente como un gourmet en Somalia o un jardinero en el Polo Sur.
Recuerdo que una vez hablamos de Quique Gonzalez…yo nunca había reconocido en público mi admiración por el cantoautor madrileño, no sé me daba como vergüencilla. Y es que lo que no consiga este tío…que yo elogie un disco en el que participen Miguel Ríos y Enrique Bumbury es algo casi antinatural. Tuve que vencer muchos prejuicios para disfrutar de él ( lo de música española y mi aversión por grupos como Revolver, Pereza o Coti). Pero lo hice, y os animo a que hagáis lo mismo. Creo que este disco es el mejor exponente de lo que es Quique Gonzalez, un músico de verdad, de vocación, que encuentra su hábitat natural en el directo. Desolado tras conocer los entresijos de la industria y ante la invasión triunfitera del año 2003 escribió una especie de manifiesto titulado “Peleando a la contra” que vale la pena recordar:
(…)La música está perjudicada por el sistema. Hemos llegado a una situación en la que la falta de respeto, la comercialización salvaje y la falta de escrúpulos hacen difícil encontrar algo de verdad en el panorama. Hoy sería muy difícil para mi hallar los
referentes artísticos que me hicieron agarrarme al sueño de ser músico. Nunca entendí la música como una competición. Ahora tenemos una generación entera que ha
concebido la música como una carrera de caballos. Así es imposible construir nada. Ya está podrido de raíz. Desde el principio intenté ganarme el respeto y soy de los que puede decir que ha grabado siempre las canciones que ha querido, con la gente que yo he elegido para trabajar. Estaría bueno (…)No quiero participar de esto. No creo que tenga nada que ver conmigo. No quiero salir en esa foto. Ante la posibilidad de firmar por otra compañía me vería en la obligación de renunciar a mi libertad. Y yo quiero que mi libertad sea el motor principal de actuación en mis próximos proyectos. No estoy resentido con la industria, simplemente no me veo dentro en ésas condiciones. Esto es lo que pienso y solo puedo defender mi postura desde la independencia. Así lo siento ahora y debo ser coherente. Si volviera a firmar con una multinacional estaría aceptando una serie de condiciones que en algunos puntos me parecen indignas y en otros directamente esclavistas (…)En conclusión, voy a intentar editar mis propios discos, sin grandes pretensiones, con el espíritu de un artesano que pule sus propias piezas y las vende en su pequeña tienda. Algo sencillo (…) No pienso en las consecuencias, no escucho a los que me dicen que no es lo más inteligente. Para mi lo más inteligente es hacer lo más coherente. No me importa que me veten, que me nieguen ciertos medios, porque no me da ningún miedo acabar tocando en el metro o en la calle, siempre habrá alguien que quiera escuchar una canción, o no?. Nos educaron con la idea equivocada de relacionar músico con millonario, si no vendes mucho, o si no te venden mucho, sobrevuela la idea del fracaso. No hay que llegar a ningún sitio. Para mi el único fracaso sería hacer una puta mierda de disco(…)
Tras escuchar Ajuste de Cuentas me enamoré de su música. Unas canciones sentidas que beben de las fuentes de lo único salvable de la música patria (Sabina, Enrique Urquijo, Serrat) y de los mejores referentes de la música americana ( Tom Petty, Bob Dylan…). Sus letras demuestran su aprecio por Benedetti , Bukowsky y Luis García Montero y sus melodías dejan al resto de compositores a la altura de Alex Ubago.
Un talento así tiene que ser referente generacional, aunque él prefiera ser un pequeño artesano…pero no está en el momento ni en el lugar adecuado, como mi amigo Santi Comet.
Y encima su tema La Ciudad del Viento está dedicada a Mahón…¿es para escucharlo o no?
martes 1 enero 2008 - El anticrítico apasionado

UN DISCO PARA REGALAR ESTAS NAVIDADES
The Beatles White Album (1968)
Bien pues yo estoy hasta los gonadales de las patrias…hace tiempo que me cansé. No hay ninguna bandera que no se haya fabricado a base de muertos en batallas, de tratados, de matrimonios entre familias endogámicas. Sirven para manipularnos… y así nos alistaremos en el ejército sin dudar, o votaremos al partido que más grande ponga la bandera en la Plaza de Colón.
A mí me encanta esa frase “La única patria auténtica del hombre es la infancia”, es ahí donde siempre queremos regresar. Mi infancia fue maravillosa, con millones de colores y momentos felices. Uno de los mejores era cuando mi padre ponía a los Beatles. No había cumplido ni los 12 años cuando le robé Help para escucharlo una y otra vez. También With de Beatles, Let it be…
Ya tenía algún lustro más y muchos más matices cuando el White Album apareció entre mis manos. Creía que era una especie de recopilación de rarezas, de caras B…Pero ahora creo que es su obra maestra. Lo que lo diferencia de sus otras joyas es su exhuberancia, su atrevimiento y su variedad. George Martin luchó hasta el final por hacer un album único extraordinario pero ellos se negaron. En 1968 pasaban unos momentos algo especiales: Acababan de regresar de su época mística en La India con un cabreo del quince con el Maharishi (expresado en la letra de Sexy Sadie) John se llevaba a Yoko Ono todos los días al estudio y eso incomodaba al resto. Ringo abandonó temporalmente al grupo porque no se sentía querido. Paul bastante tenía con no asesinar a Yoko y George Harrison estaba más interesado en la filosofía china que en la música.
Pero de ese caos y de ese enorme talento nacieron 30 canciones, tan maravillosas que cada una de ellas tiene más peso específico en la historia musical contemporánea que la discografía entera de Michael Jackson. Si prestas atención a los bajos, los arreglos de sonido, la estructura de muchas de las canciones, te parecerá increíble que se grabara en 1968. Dear Prudence, The Continuing Story of Bungalow Bill, I’m so tired, Blackbird, Rocky Raccoon, Piggies, I Will, Julia, Sexy Sadie…no aparecen en ninguna recopilación y cualquier músico mataría por haberlas escrito. While My Guitar Gently Weeps, con Eric Clapton literalmente llorando, me acerca al climax, pero este llega con una de las canciones del siglo: Happiness is a Warm Gun. En ella, John juega con su propio talento y mezcla tres canciones en una. Tres melodías que vienen de lugares muy distintos para construir una canción indivisible, única, antológica. La obra del mayor genio musical del siglo.
Todo el mundo tiene derecho a descubrir este disco. Sólo tras escucharlo tendremos auténtica conciencia de lo que fueron The Beatles y de lo pequeñísimo que queda todo lo demás a su lado.
Así que, cuando pongo este disco veo mi vida en cada una de sus notas. Cada canción me trae tantos recuerdos y puedo decir que, si mi patria es la infancia, el White Album es mi himno. Así que la mano al pecho…
jueves 13 diciembre 2007 - El anticrítico apasionado

EL DISCO QUE DEJASTE PASAR
Artic Monkeys “Whatever people say I am, that`s what I’m not” (2006)
Me encanta el mundo de las musas, criaturas caprichosas que saltan de una cama a otra. Nunca sabes cuanto tiempo van a quedarse, ni a dónde huirán, ni si algún día volverán a asomarse a tu ventana.
El músico queda tras su marcha perplejo e impotente. Busca, como un pollo sin cabeza, todas esas melodías que antes acudían a borbotones y llora cuando oye a su musa en las canciones de otro.
Pero tengo la suerte de pertenecer a la raza de los consumidores y eso me da la ventaja de poder seguir a las musas en su caprichoso viaje de creador en creador. Disfruté, y de qué manera, con la musa de Lennon y McCartney, que también estuvo con Ray Davies, Ronnie Lane, Bob Dylan y Brian Wilson ( fueron los 60, cuándo más guarrilla fue). Mucho más tranquila en los 80, sólo se le vió alguna vez en el cine con Paul Weller y con Morrissey o tomando café con Robert Smith. Pero se lanzó a la carretera cabreada con el mundo, llegó a Seattle y lo puso patas arriba. Eddie Vedder, Chris Cornell y Billy Corgan conocieron sus caricias…pero ella se fugó con Kurt Cobain.
Tras unos años llorando por su novio muerto, me dio señales de vida desde la voz de Simon Fowler cantando Get blown away ( a este último nunca lo abandonará) y luego rescató a Gary Louris del pantano del neo-country para que crease esa colección de clásicos desconocidos para The Jayhawks. Ahora está juguetona y se esconde de mí…pero son muchos años escuchando…y la he pillado. Se ha encaprichado, siguiendo su instinto maternal, de unos mocosos de Sheffield con cara de ser los más fieles discípulos de Onan: The Artic Monkeys. Noto su magia en los temas hipervitaminados de Alex Turner. Mardy Bum, I Bet You Look Good On The Dancefloor, Fake Tales Of San Francisco o When The Sun Goes Down no las hace nadie solo. En su Segundo disco, creo que sigue con ellos ¿a dónde irá luego?. Si me entero, os lo cuento.
Un abrazo para mi amigo Santi Ruiz, que siempre me sonríe cuando oigo a los Artic Monkeys…enhorabuena.
martes 27 noviembre 2007 - El anticrítico apasionado
EL DISCO QUE DEJASTE PASAR…I'M A BIRD NOW
Anthony and the Johnsons (2005)

Internet ha devaluado la música…eso es un hecho. Otra cosa es que las discográficas hayan robado tanto durante décadas y que tantos intermediarios entre artista y degustador se hayan enriquecido de manera injusta. Pero tenéis que reconocer que ya no es lo mismo. La fascinación nerviosa con la que rompíamos el plástico del disco esperado durante meses ha desaparecido. Esos temas que cantamos en la ducha sin fallar ni una palabra (incluso con acento cockney) y que nos zambullen en sabores y recuerdos. Esos que hemos hecho banda sonora de una época, de una amistad, de un antiguo amor...
Todos podríais enumerar vuestros discos vitales ¿verdad? Achtung Baby de U2, Rubber Soul de The Beatles , Ten de Pearl Jam, Marchin’ Already de OCS, It’s beautifull It’s love de Sexy Sadie, August and everything after de Counting Crows, Heartbreaker de Ryan Adams, Songs from Northern Britain de Teenage Fanclub, Rainy Day Music de The Jayhawks, Up the Bracket de The Libertines...ya son parte de mi andamiaje vital...
Ahora no hay más que un frío archivo en el PC del que nacen cientos de carpetas descoloridas con leyendas funcionales del palo “ Discografía completa de The Kinks” o “ The Smiths” o de “Damon Albarn: Blur-Gorilaz-The Good The bad and the Queen”…y es imposible perseverar lo suficiente en una escucha para que la música clave sus garras en nuestro interior. De una canción pasamos epilépticamente a otra, de un disco a otro, de una década a otra…Y me remueve la conciencia no prestar la suficiente atención a Josh Ritter, a Elvis Perkins, a Mando Diao, a Josh Rouse, a Mäximo Park, a Interpol…porque sé que me encantan, pero tengo que escuchar también a The Kooks, lo nuevo de PJ Harvey, Teddy Thompson, The New Pornographers…¡¡¡Socorro!!!
Por eso I’m a bird now es diferente, porque se ha elevado sobre el resto y ha venido hacia aquí para quedarse. Un ser tímido, pálido, andrógino, feo, de movimientos tensos y desacompasados. Mal vestidoy peor peinado, Anthony lo llena todo con su voz a lo Nina Simone cantando a la fragilidad del ser humano (“Hope there’s someone”) o a su vocación transexual (” My lady story)en unas melodías perfectas, inspiradísimas. Si Bob Dylan fue un Icono en los 60, la época del idealismo colectivo, Anthony Hegarty tendría que serlo para nosotros, porque ya no importa qué pienses del mundo, nadie te va a escuchar. Por eso lo sincero es cantarle a la soledad.
No dejéis que este disco sea una carpeta más en vuestro PC.





























