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Un lloc, un món
sábado 17 noviembre 2007 - Adivina quién viene a cenar
LA NUEVA CENICIENTA

En el comportamiento tradicional femenino hay algo de masoquismo que me recuerda a la Cenicienta: resignada, obediente y sufrida como ninguna.
Por suerte las niñas ya no quieren ser princesas (como decía el cantautor), y las mujeres hemos dejado a un lado el concurso a la madre sufridora del año y tendemos a ser cada vez menos resignadas, obedientes y sufridas.
Si el cuento de la Cenicienta sucediera hoy, el final sería muy diferente y, como aquél que de los limones de la vida hizo limonada, a medianoche la Cenicienta moderna convertiría la calabaza en este bizcocho de terciopelo.



Bizcocho de calabaza (inspirado en la receta de Jamie Oliver)

Ingredientes:
Para el bizcocho:

200 gr. de calabaza rallada lo más fino posible
100 gr. de azúcar
2 huevos
una pizca de sal
150 gr. de harina
una cucharada de postre de polvos de hornear (polvos Royal)
una cucharada de postre de canela
85 ml. de aceite vegetal

Para el glaseado:
100 gr de queso tipo philadelphia
100 ml. de nata para montar
una cucharada sopera de azúcar en polvo
piel de limón rallada (al gusto)

Precalentar el horno a 180ºC. En un bol, mezclar la harina, los polvos de hornear, las nueces, la sal y la canela. En otro bol mezclar el resto de ingredientes. Mezclar el contenido de los dos boles sin que quede demasiado batido (si quedan grumos no pasa nada).
En un molde para bizcocho engrasado y enharinado poner la masa y hornear de 30 a 40 minutos (hasta que pinchando un palillo la punta salga limpia).
Mientras preparar el glaseado batiendo la nata con el queso, el azúcar y la piel de limón.
Cuando el bizcocho esté frío, repartir el glaseado por encima.

Si se es muy impaciente se puede hacer, como propone Jamie Oliver, en moldes de muffins y entonces sólo necesitará 15 o 20 minutos de horno.
Sale un bizcocho pequeñito así que se pueden doblar las cantidades si es necesario. Pero es suficiente para invitar a los ratoncitos, al hada madrina y al vecino de abajo que es menos estirado que el príncipe...

¡Salud!

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viernes 26 octubre 2007 - Adivina quién viene a cenar


Miss Austen's Triffle, indeed

Hoy tengo que hacer una confesión, soy anglófila. Tranquilos, que eso no se pilla en los retretes públicos ni es contagioso, simplemente cuanto más conozco la cultura inglesa más me gusta. Ese idioma capaz de convertir cualquier palabra en verbo, esa política con sus ritos tan peculiares... hasta la cocina me parece una maravilla (bueno, el pastel de riñones aún no lo he probado, ejem...)
Esta extraña debilidad por lo británico es producto, además de tragarme todos los programas de Jamie Oliver, de leer mucho a Jane Austen.
Me encanta el ambiente que desprenden sus novelas y los rituales tan barrocos de la sociedad inglesa de la época, donde la gente se viste o se refresca para el almuerzo, preguntan a qué hora se sirve el té y los mayordomos anuncian solemnemente que el café de después de la cena se servirá en el saloncito azul.
Es por eso que he sacado la vajilla de los domingos, he pulido la plata y he invitado a Miss Austen a cenar. He querido prepararle un postre inglés con el que quedar como la mismísima Reina Isabel pero que no me costara ni mucho tiempo ni mucho dinero, así que aquí va el postre de Miss Austen.

Triffle de otoño

Ingredientes (para dos)
una tarrina de natillas
un brick pequeño de nata líquida para montar
una pera grande o dos pequeñitas a trozos pequeños
un muffin de chocolate a trozos pequeños
un chorrito de cointreau
un puñado de avellanas picadas groseramente (pero sin insultar)
un par de cucharadas de azúcar

Se prepara un trozo de papel de horno en una superficie plana. Se pone el azúcar en un cazo y se deja caramelizar a fuego medio, sin remover, hasta que esté doradito (ojo, que enseguida se quema). Echar las avellanas y retirar del fuego. Extender el caramelo (cuidadín, que quema muchísimo!!!!!) en el papel de horno con una cuchara metálica y dejar enfriar.
Mientas, en vasos o copas transparentes, poner la mitad del muffin a trocitos en el fondo y rociar con el Cointreau para que se emborrache.
Montar la nata y mezclar la mitad con las natillas.
Montar el postre: poner unos cuantos trozos de pera encima del muffin, encima un poco de las natillas, otra capa de pera, y coronar con un rosetón de nata montada (con una bolsa de plástico y unas tijeras se puede hacer una manga pastelera genial) y trocitos de las avellanas caramelizadas por encima.

Está riquísimo y se puede combinar de muchas maneras. Poner muffins o bizcochos de otros sabores, natillas de otros sabores, otras frutas, otros licores, virutas de chocolate, anisillos... todo menos ternera salteada con setas, ¡claro!

¡Salud!
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jueves 11 octubre 2007 - Adivina quién viene a cenar
PAN PLANO Y JESUS DE NAZARET

Hoy quiero sentar a mi mesa a uno de los personajes más famosos del mundo mundial. Noooo, no es John Lennon, ni ninguno de The Beatles... es Jesús de Nazareth.
Es indudable que este hombre, independientemente de si se es creyente o no, ha sido muy importante en nuestras vidas. Supongo que por eso se ha querido hacerlo más cercano y se le ha representado muchas veces de una manera que me parece bastante extraña. Porque a ver, ¿no es más probable que el niño Jesús se pareciera más a un niño palestino que a un nórdico rubito de ojos azules? ¿no es extraño que en los pesebres que ponemos en Navidad haya nieve, cuando por la zona donde debió pasar esa historia es prácticamente un desierto? ¿no es probable que en la última cena el pan fuera como una pita y se comiera muttabal, falafel y hummus?
Bueno, si no es probable, al menos a mí me gusta imaginármelo así.

Pan Plano

Ingredientes
(para cinco panes tamaño pita):
450gr. (dos tazas y media) de harina de fuerza o tipo 55 (se puede encontrar en el Dia)
una pizca de sal
300ml (una taza y un poco más) de agua tibia
media cucharadita de postre de levadura seca de panadería (la de marca Maizena se puede encontrar en Caprabo)
dos cucharadas soperas de aceite de oliva

Se mezcla la harina con la sal en un bol. En otro bol se mezcla el agua con la levadura. Se amasa todo junto hasta que la harina haya absorvido toda la harina. Se añade el aceite y se sigue amasando hasta que quede una masa suave y elástica, que no se pegue a las manos (unos 5 minutos). Si se necesita, añadir más harina o más agua.
Dejar reposar la masa en un lugar tibio tapada con un trapo durante una hora.
Calentar el horno a 230ºC. Entonces, hacer bolitas del tamaño de una pelota de tenis, con un rodillo (o una botella de vidrio lisa enharinada) aplanar las bolitas.
Hornear los panes durante unos 15 minutos, o hasta que comiencen a estar dorados pero no crujientes. Si no se tiene horno, también se pueden hacer en una sartén, unos 5 minutos por cada lado.

Como éste creo que debía ser el pan que se compartió en aquella mesa. Y ahora lo quiero compartir con todos vosotros en el Dia Internacional del Pan.

¡Salud!


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viernes 28 septiembre 2007 - Adivina quién viene a cenar
¿CREEIS QUE CADA PERSONA TIENE SU RECETA? ¿CREEIS QUE VIENDO UNA CARA SE PUEDE SABER SI A UNA PERSONA LE GUSTAN LAS ALBÓNDIGAS O ES VEGETARIANA? DE SER ASÍ ¿DE QUÉ TIENE CARA MARYLIN MONROE? ¿Y NAPOLEÓN? ¿Y EL CONDE LEQUIO? MAR SASTRE SE VA A REUNIR CON TODOS LOS PERSONAJES VIVOS Y MUERTOS HABIDOS Y POR HABER Y NOS LO VA A DESVELAR. UNA SECCIÓN DE COCINA DISTINTA Y LLENA DE BUEN GUSTO, ¿A QUIÉN INVITAMOS A CENAR ESTA NOCHE?


Esta nueva sección tiene que ser inaugurada como Dios manda, es decir, con glamour.
Y qué mejor para ello que invitar a cenar a un mito del cine clásico: Audrey Hepburn.
Lo confieso, soy una mitómana y sé que el día que pise Nueva York (paraíso de mitos y leyendas) no pararé de buscar escenarios de pelis famosas. Subiré al Empire State Building esperando encontrar a Cary Grant, tomaré un taxi imaginando que es Robert De Niro quien lo conduce y, cómo no, me levantaré temprano para ver el escaparate de Tiffany. Y no por los diamantes, sino por los croissants.
Entonces, imaginaré que vivo en un pequeño apartamento en Manhattan y que tengo una vecina con cara de ángel pero un poco ligera de cascos que monta unas fiestas estupendas. Tomaremos copas hasta las tantas mientras el vecino de al lado protesta enérgicamente por el ruido.
Cuando se acabe la fiesta nos rugirán las tripas de hambre y tendremos que prepararnos algo de comer con lo que encontremos en nuestra nevera de chicas independientes, chics y modernas: un par de croissants secos, huevos, leche, whisky...



Postre de croissants (basado en la receta de Nigella Lawson)

Ingredientes para dos personas
2 croissants secos del día anterior
100g azúcar de vainilla
30 ml (dos cucharadas soperas) de agua
125ml (media taza) de nata líquida
125ml (media taza) de leche entera
30 ml (dos cucharadas soperas) de whisky
2 huevos batidos
Precalentar el horno a 180ºC. Romper los croissants en trozos pequeños y ponerlos en un recipiente para horno.
Disolver el azúcar en el agua en una cacerola y una vez disuelto, caramelizar a fuego medio-alto (unos 3-5 minutos) sin remover, hasta que esté de color ámbar. Hay que vigilar que se quema enseguida.
Bajar el fuego y añadir la nata líquida, la leche y el whisky sin dejar de batir (¡ojo, que salpica!). Seguir batiendo la mezcla a fuego lento hasta que todo el caramelo quede disuelto.
Retirar del fuego y añadir los huevos batidos. Echar la mezcla sobre los croissants, dejar que se empapen unos 10 minutos y hornear unos 20 minutos.
Se puede servir con nata montada y con azúcar extra por encima. Hay que comérselo enseguida, cuando aún está jugoso y calentito.

Y así, mientras saboreamos el postre acariciando a un gato sin nombre, charlaremos sobre nuestas ilusiones y sueños en la Gran Manzana.
¡Salud!
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